Petrobrás se negó a descargar el buque que la administración de Milei compró de urgencia, en medio de un caos de planificación que ya dejó a las estaciones de GNC y a las industrias sin gas.
Petrobrás impugnó la operación de compra que había cursado Enarsa y no autorizó la descarga del GNL en la terminal regasificadora de Escobar. La explicación oficial es que tuvieron problemas para concretar el pago de los 22 millones de dólares que costó el despacho.
Pero la operación ya venía complicada por las sospechas de corrupción y por conflicto de intereses además de la pésima relación de Milei con Lula a quien confrontó invitando a la asunción a Bolsonaro, hoy inhabilitado de ejercer cualquier función pública hasta el 2030.
En medio de las dudas en la continuidad de Diana Mondino como canciller, se suma una nueva negligencia o impericia en los vínculos bilaterales, en este caso con el hermano y socio estratégico país de Brasil.