Pese al pedido del gobierno porteño que conduce Jorge Macri para postergar la Marcha del Orgullo 2026 que se realizará el 7 de noviembre debido a la llegada horas después del Papa Leon XIV al país, la Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo lanzó un comunicado en el que ratificó que la fecha para la movilización es la que está anunciada.
La organización enumeró las razones por las que considera que una reprogramación es inviable. El documento señala que la marcha convoca alrededor de dos millones de personas en sus últimas ediciones, muchas de ellas provenientes de distintas provincias y del exterior, y que miles ya organizaron viajes, compraron pasajes y reservaron alojamiento para la fecha original. Artistas, sindicatos, organizaciones sociales y delegaciones de todo el país también planificaron su participación durante meses.
“Cambiar su fecha no significa mover una actividad en una agenda: significa alterar una organización federal ya desplegada, compromisos asumidos desde hace meses y decisiones concretas tomadas por miles de personas para poder participar”, sostiene la carta. El comunicado también advierte que cualquier modificación afectaría a las decenas de marchas del orgullo que se realizan en el interior del país, ya que definen su cronograma a partir de la fecha de la marcha nacional.
Además, los organizadores remarcaron que el pedido de suspensión no provino ni del Gobierno Nacional ni del Vaticano. Según los organizadores, distintas fuentes vinculadas a la Santa Sede confirmaron que no existe ningún requerimiento en ese sentido desde Roma. En cambio, afirman que la solicitud proviene exclusivamente de la administración porteña.
La carta también cuestiona la advertencia que recibieron: que si la marcha se mantiene el 7 de noviembre, el Gobierno de la Ciudad “no podrá acompañar” su realización. Los organizadores aclaran que ese acompañamiento no es solo simbólico: incluye escenario, baños, ambulancias y dispositivos logísticos esenciales para un evento de esa magnitud. Por eso, señalan que condicionar esos recursos a un cambio de fecha resulta contradictorio con el argumento oficial, que es precisamente la seguridad.
“Dolorosamente les importa tener la placita bien puesta sin entender el hecho histórico que significa la Marcha del Orgullo que reúne a más del 2.500.000 personas. Claramente es algo discriminatorio", detalló a El Destape, la secretaria general de la Federación Argentina LGBT.
"Entendemos la relevancia de la visita del Papa y mismo no hay que desconocer los avances que hemos tenido dentro de la iglesia con todo el trabajo clave de Francisco", reconstruyó Infante tras haber dialogado con el Vaticano y quienes rechazaron haber solicitado el traspaso de la misma.
Fue así que el reclamo regreso a la Ciudad pero desde la administración aclararon que fue una solicitud del Gobierno nacional lo cual fue desmentido: "Es desconocer las legislaciones con las que cuenta la Ciudad de Buenos Aires”.
Otro argumento esgrimido para ratificar la realización de la marcha el 7 de noviembre fue la ley 6.482 de la Ciudad, que establece que la fecha de “la Marcha del Orgullo es definida por las organizaciones no gubernamentales reconocidas por su defensa de los derechos de personas LGBT+, con actividad en la Ciudad de Buenos Aires”.