En el año de su 25 aniversario y en el marco de la 35° Feria de Arte Contemporáneo arteBA, Malba anuncia la incorporación a su colección de la pintura Paraíso (1984), de la artista argentina Diana Aisenberg, gracias al Comité de Adquisiciones del museo.
Diana Aisenberg (Buenos Aires, 1958) es artista visual, docente e investigadora, y ocupa un lugar central en la historiografía del arte contemporáneo argentino. Su producción abarca pintura, dibujo, performance e instalación, además de proyectos colaborativos que se articulan con una extensa labor pedagógica: una práctica pionera que vincula creación artística, enseñanza y construcción colectiva del conocimiento, y que ha contribuido a la formación de generaciones de artistas desde los años 80 hasta hoy.
Paraíso (1984) formó parte de la primera exposición individual de la artista: Mujeres, niñas, reinas, que tuvo lugar en la Galería Adriana Indik, un espacio que dio lugar a numerosos proyectos experimentales de la joven generación en los años del retorno argentino a la democracia. Esta exposición constituyó una importante carta de presentación de Aisenberg, que se había formado en Israel —donde vivió entre 1976 y 1982— y, a partir de su llegada a Buenos Aires se abrió lugar en la escena con una intensa participación en premios y exposiciones colectivas que la reunieron con artistas y escritores como Guillermo Kuitca, Luis Frangella, Gustavo Marrone, Elba Bairon, Emeterio Cerro, Arturo Carrera y Rosario Bléfari, entre muchos otros que marcaron la prolífica producción de los años 80.
La exposición Mujeres, niñas, reinas combinó pintura y performance: los acrílicos fueron acompañados por “números vivos”, tal como los llamaba la artista, inspirados en las pinturas e interpretados por un grupo de actores a partir de un guion coreográfico. Esta muestra puso en evidencia el interés de Aisenberg por la integración entre disciplinas, en el teatro expandido y en el trabajo procesual y colectivo.
“La obra de Diana Aisenberg tiene sentido para la Colección Malba por muchas razones. No solo porque Paraíso nos permite reconstruir con más pluralidad la escena argentina de los 80, sino también porque Diana es una figura clave en la formación de muchos artistas jóvenes. Y eso arma una trama muy consistente dentro del relato de nuestro arte”, explica María Amalia García, curadora en jefe de Malba.
Por su parte, Elena Nofal, directora de Desarrollo del museo, destaca: “En el año en que Malba celebra su 25 aniversario, nos enorgullece seguir acompañando a arteBA, una feria con la que el museo mantiene un vínculo sostenido desde 2004. Este compromiso se fortaleció en 2012 con la creación del Comité de Adquisiciones, que desde entonces, de manera ininterrumpida, ha contribuido al crecimiento de nuestro acervo de arte latinoamericano. Gracias a la generosidad y el compromiso de sus miembros, incorporamos a la colección esta obra de Diana Aisenberg, una artista fundamental de la escena local, que muy pronto podrá disfrutar todo el público en el museo.
Paraíso ostenta la exploración de lo performativo en sus figuras, de rasgos evasivos y ropajes antiguos inspirados en la historia del arte occidental, dispuestas sobre un fondo abstracto que intensifica el carácter ficticio del escenario donde se despliega la acción. Responde a los intereses de una época cargada de gran efervescencia experimental, y anticipa muchas de las claves de la pintura que la artista desarrolla desde entonces: sus obras son expresivas, dan cuenta de emociones específicas, y gestuales, mostrando el rastro de la pincelada.
Además, la obra da cuenta de una impronta mística recurrente en su trabajo, cargado de citas al arte clásico y a los relatos bíblicos, que infunden un carácter sacro a sus figuras —personas, animales, flores, alimentos, formas básicas— y una cualidad ritual a sus procesos. La pieza también despliega intercambios entre la figuración y la abstracción, entre la pintura y la literatura, y entre el simbolismo y la exacerbación de la realidad.
Paraíso se inscribe en un período crucial de transición entre la dictadura cívico militar en Argentina y la recuperación de la democracia. Un momento propicio para la aparición de espacios alternativos, la formación de grupos de artistas y una intensa experimentación que atravesó la pintura, el teatro, la música y la performance. Como parte de la colección del Malba, esta obra —la primera de la artista en incorporarse a nuestro acervo— permite reconstruir ese escenario en diálogo con obras de artistas como Guillermo Kuitca, Marcia Schvartz, Santiago García Sáenz y Pablo Suárez, entre otros.