"Perdida Mente" es la historia de una jueza de la Nación que empieza a perder su memoria. Apoyada por su mano derecha y dama de compañía (que encarna Ana María Picchio), decide convocar a las mujeres más importantes de su vida: a su hija (Julieta Ortega), con la que hace nueve meses no se ve; a su hermana menor (Karina K), una persona desbordada emocionalmente y con una diferencia socioeconómica importante respecto de ella; y a su abogada-testaferro (Patricia Sosa), que exhibe claramente desprolijidades en relación a cómo maneja su dinero.
"Es divino,", afirmó dijo la Picchio en diálogo con Luis Bremer en "Mediodia 750" en AM750. Y comentó como comenzo el proceso de ensayos, el primer personaje que le ofrecieron no le gustó y dijo que: "Mi hija me dijo que dijera la verdad, que no me gustaba el personaje pero sí la obra, y cuando le dije a (el productor general, Carlos) Rottemberg, me dijo 'bueno, elegite el personaje'".
Y agregó: "Releí el texto y me gustó la mucama, me gustó esa relación amorosa entre una persona que necesita y otra persona que ayuda. Además, conozco esa relación porque mi mamá la tuvo, conozco ese amor y esa confianza".
Por otro lado, la actriz, de larga trayectoria en cine y televisión, no reparó en elogios para sus compañeros de escenario: "Leonor Benedetto era mi compañera de conservatorio pero nunca hicimos una obra juntas. Para las dos, construir este amor entre personajes fue muy interesante y cada vez es más lindo", afirmó.
Y agregó: "Patricia Sosa es un encanto de persona, yo no la conocía. Julieta (Ortega) es mi ahijada, así que es como trabajar en familia, y Karina K es una gran actriz".
Sobre sus acciones en redes sociales donde subió una foto con la icónica cantora Mercedes Sosa junto a Horacio Guarany, Víctor Heredia y Edmundo Rivero.
Picchio contó que la foto fue tomada en la casa de la cantante, y recordó cómo llegó a reunirse con todos ellos. "Yo era muy amiga de (la actriz) Cipe Linkovsky, y ella nos solía llevar a todos a la casa de Mercedes. Me tenían como un peluche. Tuve una adolescencia extraordinaria con toda esa gente del cine y el teatro. Fui muy mimada y aprendí mucho de ellos", concluyó.
Además fue consultada por el casamiento a comienzos de los 2000 con un primo suyo en Italia. Picchio afirmó que fue así, que es un primo lejano llamado Alberto pero por su necesidad de trabajar y vivir en la Argentina se mantiene el vínculo a distancia.