El ex candidato presidencial de Brasil, Flávio Bolsonaro se fugó de su país con una logística programada y vuelos que partieron desde Iguazú (Argentina), pasó por Ecuador y llegó a Miami donde el gobierno de Donald Trump emitirá visas de admisión para él, su esposa Fernanda, su hija Luiza de 14 años y Carolina de 12.
Luego de decir que se quedaria en el territorio para oponerse a las políticas del triunfante presidente Lula Da Silva, Bolsonaro huyó acosado por causas de "Lavado de Dinero" que podrían llevarlo a una condena y a horas de que le pidiera la policía de su país entregar su pasaporte para evitar la salida. Finalmente huyó circulando por tierra en un paso fronterizo y luego en Argentina mostrando su pasaporte Italiano.
El escape fue una operación que, según parece, no resultó tan sencilla. En el aeropuerto de Iguazú, el lunes, circulaban varios agentes de la SIDE, lo que hizo presumir a las autoridades de la terminal aérea de que algo estaba por pasar. Exhibe algún indicio de complicidad del gobierno de Javier Milei, que hasta ahora se niega a reconocer el triunfo de Lula, aunque el asesor Santiago Caputo (según Clarín y La Nación) fue identificado en un retén de seguridad de la provincia de Misiones.