España y Argentina se espejan, por momentos, en sus realidades políticas más allá de las diferencias culturales y la distancia geográfica.
Era 1990 y entre crisis y otros entremeses, el inconsciente colectivo se diluía en el frenesí de un tiempo para analizar menos y pugnar por cierto hedonismo superficial en ambas orillas. Hoy, en ambos países se sigue analizando esa década paradigmática. Y en medio de esa atmósfera de época se cuelan los promotores de los instituído, de retroceder el reloj o de dejar todo como estaba, aunque no estuviese bien...
Alli comenzaban solapadamente a escucharse los "cantos de sirenas" de quienes deseaban volver, por negocio u odios personales, a las oscuras aguas de la confrontación social o directamente la guerra civil.
En esa atmósfera se estrena "Ay Carmela!" del brillante Carlos Saura con el protagónico de Carmen Maura como Carmela. La historia es la de una pareja de comediantes que se gana la vida haciendo espectáculos de variedades, de pueblo en pueblo, para el bando republicano hasta que por error llegan a un pueblo nacionalista y son arrestados debiendo hacer un show para las fuerzas de Franco.
Desde 1990 hasta 2023 ha pasado mucha agua bajo el puente... Aunque en una suerte de espiral, nuevamente y ante las crisis como la que vive España y Argentina (de diferente magnitud en lo económico) vuelven a darse permiso aquellas voces que con tono envalentonado o al grito puro piden volver a un "orden" que casualmente es aquel que rompió tejido social, desordena y violenta realidades de los que tienen menos voz en el coro de una comunidad.
Es en este momento en que vuelve a estrenarse "Ay Carmela!" en el Teatro Bellas Artes de Madrid con los protagónicos de Pepón Nieto y María Adáñez haciendo de esta obra de José Sanchís Sinisterra un verdadero espejo donde la sociedad pueda interpelarse sin rodeos. La producción es de Celestino Aranda y Jesús Cimarro
Ese pasado es 'a la vuelta de la esquina' en términos históricos y sin embargo, en el barullo de la arremolinada actualidad, se cuelan nuevamente las propuestas de las catacumbas. Están los nostálgicos de ese tiempo donde nada se podía reclamar, el temor imperaba y el que no estaba de acuerdo o padecía ese horror no tenía más alternativa que el silencio o el exilio. Nos pasó a ambos países, los mayores que decidieron no olvidar, lo saben bien. España con la Guerra Civil y luego Franco, y la Argentina con la dictadura más brutal de todas las que vivió.
Pepón Nieto y María Adáñez son majestuosos, magnéticos y potentes. Con la dirección de Juan Carlos Plaza logran una pieza de orfebrería donde los espectadores pasarán de la emoción, a la alegría y la belleza de la esperanza compartida. Salir de un espectáculo recordando imágenes como la del membrillo, la bandera republicana en alto o los cuatro tonos en que Carmela intenta enseñar a los combatientes extranjeros condenados a la muerte la palabra "España" para que no se olviden donde murieron, son momentos apabullantes y son un 'divide aguas' en la experiencia emocional de cada uno.
"Ya nos juntaremos a hablar" dice Carmela mirando a los ojos a todo el público, pero con las herramientas de dirección coinciden varios espacios en la puesta. Paulino es el plano de los que quedaron vivos y Carmela, que viene a consolarlo pero también a interpelarlo desde algún lugar donde se hace fila y se espera.... Se espera mucho, se espera todo el tiempo necesario, para volver a generar conciencia, abrazarnos en las heridas, sabernos parte de un pueblo y empujarnos a una búsqueda de convivencia respetuosa, amorosa y colectiva, para hoy y para los tiempos que nos sucederán.
Luis Bremer