Ofender en voz alta y retroceder susurrando parece ser el lema del mandatario en las relaciones internacionales. Pasó con China cuando mandó a Mondino a resolver sus exabruptos contra el gigante oriental y luego con el barco de GNL de Brasil sin el cual tendríamos parado el país por su propia impericia.
Ahora, el mandatario argentino intenta reunirse con el rey Felipe de España para que interceda ante el gobierno del socialista Pedro Sánchez y evite que lo declaren "persona no grata", lo que además de ser un papelón internacional le impediría volver a ingresar a la península.
Milei ofendió directamente al reino de España al hacer una primera visita sin cumplir ningún protocolo oficial y sólo asistir a un acto de la extrema derecha donde injuriaron al mandatario Pedro Sanchez y a su esposa. Luego de ello, España retiró a la embajadora, decisión firmada hace horas por el propio Rey.
Sin embargo, como Milei tiene programado otro viaje privado a Madrid para recibir un premio del poco relevante Instituto Juan de Mariana el próximo 21 de junio necesita no ser declarado "persona no grata", apela al mismo método que usó con el Papa Francisco: primero dijo que era el enviado del maligno en la tierra y que trataba con asesinos, más luego fue a Vaticano con sonrisas improvisadas y disculpas entredientes.