En el mismo piso de un edificio dos mujeres atraviesan el aislamiento social de formas diferentes. Una de ellas está de regreso a la casa familiar luego de separarse de su pareja con la que convivia. Su vecina, en cambio, vive sola y tiene poca y errática comunicación con su mamá.
El universo está regido por las pantallas, los emojis, los stickers, las llamadas telefónicas y los mensajes de texto, el tiempo pasa pero no se pasa. Pareciera que el contexto les hace imposible accionar o avanzar. Sin embargo, su mayor deseo es que algo cambie, que sucedan “cosas”, aunque a veces no sepan qué… desean poder entrar en contacto con alguien… pero tocarse es peligroso.