Reseña: “Poeta en Nueva York” - Teatro de la Zarzuela

Posteado el 09/10/2026

Una vez un gran pianista reveló que uno de los mayores desafíos a la hora de interpretar una partitura es la obra de Mozart. Es transparente, parece lo más sencillo que existe, pero a la vez es una obra de extrema dificultad, y siempre se teme estar a su altura. Acaso eso suceda con la poesía de Federico Garcia Lorca: si alguien la leyera sin detenimiento, sin reparar en las metáforas, en la musicalidad, en la carga visionaria y política, es decir, si alguien no pudiera comprender sus dimensiones poéticas, podría aventurarse a creer que se trata de una empresa sin riesgos. Pero no.

En el magnífico Teatro de la Zarzuela se representó anoche, y por única vez, una ópera de cámara basada en “Poeta en Nueva York”, del autor granadino. Es un año singular, son semanas muy conmocionadas por la potencia monumental de “La bola loca”, y Lorca vuelve a estar donde debe: en boca “de las gentes”. 

El compositor Alberto Carretero creó la música y el libreto de este proyecto, concebido para cantaor, barítono, bailaor, voz en off, violín, violonchelo, piano y electrónica. Una audacia, de esas que logran arrojar luz sobre lo que ya hemos leído, sobre lo que necesitamos volver a leer. Hay que decirlo sin anestesia: el retrato de Lorca sobre Manhattan es de una vigencia desoladora. La sensibilidad del autor nos presenta una muchedumbre aturdida, desesperada, atravesada por lo peor del capitalismo, afanándose por sobrevivir. Acaso en su monumental Grito hacia Roma (perteneciente a este libro) resida el corazón desesperado del hombre cuyo compromiso acabaría en manos de los criminales franquistas.

Alberto Carretero construyó una partitura musical que logra adaptar el extrañamiento, el impacto que vivió Federico en Nueva York. La música, estupendamente ejecutada por Ferdinando Trematore, José Miguel Gómez y Juan Carlos Garvayo, ofrece pasajes entre la belleza y la perturbación, que el talento singular del bailaor Marco Flores reinterpreta en su siempre poderosa danza. La voz en off de Laura García-Lorca es una lectura que no incurre en interpretaciones actorales, mientras que el cantaor Sergio Gómez «El Colorao» y el barítono Javier Povedano cumplen sus tareas con indudables valores.

Pero Lorca, como Mozart, es extremadamente difícil. Y el libro es inmenso en sus revelaciones. De allí que ciertas escenas tengan mayor potencia que otras, otros relieves escénicos y musicales. Quizá la elección de un barítono pueda percibirse algo distante de las otras estéticas en escena: acaso esa búsqueda tenga que ver con el choque cultural que atravesó el poeta en aquella ciudad. 

Cuando de Mozart se trata, cuando de Lorca se trata, toda propuesta, toda nueva creación nos acerca sus prismas, otros sentidos, sonidos y gestos que iluminan, cada uno a su modo, una obra que necesitamos revisitar en los libros, en los muros, en las calles.

Maximiliano Legnani