El Festival Internacional de Cine de la UBA rindió homenaje al director y guionista Lucas Vignale, fallecido este año a los 28 años. Amigos, familiares y colegas se reunieron este lunes en Cine Arte Cacodelphia para recordar su obra y compartir algunas de las películas y cortometrajes que realizó durante una carrera breve, intensa y llena de proyectos.
Una sala llena de familiares, amigos, colegas y personas vinculadas al cine acompañó este lunes 5 de octubre el homenaje a Lucas Vignale, organizado por el Festival Internacional de Cine de la Universidad de Buenos Aires (FIC.UBA) en el marco de su cuarta edición. A pocos meses de su muerte, el encuentro fue una oportunidad para volver a mirar su obra, pero también para recordar su forma de trabajar, su sentido del humor, su entusiasmo y la pasión con la que encaraba cada proyecto.
La actividad se realizó en Cine Arte Cacodelphia y contó con la presencia de Jorge Vignale, tío de Lucas; Lorenzo “Toto” Ferro, actor, director y amigo con quien compartió buena parte de su recorrido audiovisual; y colaboradores cercanos como Andrés Medina y Martín García, montajista y sonidista, respectivamente.
“Estamos convencidos de que hubiera dado mucho más. Entonces hoy lo que queremos hacer desde el Festival es reconocer su talento”, señaló Marcelo Altmark, director artístico del FIC.UBA y director de la Carrera de Diseño de Imagen y Sonido de la UBA. Y agregó: “Todos los que estamos en lo audiovisual imaginamos un mundo propio, creativo, día a día. Y creemos que van a poder ver hoy eso en el homenajeado y reencontrarse con él cuando vean sus películas”.
Vignale nació en Buenos Aires en 1997 y desarrolló una trayectoria que comenzó en el ámbito audiovisual y se expandió hacia los videoclips, el cine y distintos proyectos vinculados a la música. Trabajó como director junto a artistas como Bizarrap, Duki, Nicki Nicole, J Balvin, Nathy Peluso, Trueno y Wos, entre otros. En paralelo, construyó una sociedad creativa con Lorenzo Ferro que comenzó con cortometrajes y continuó con su primer largometraje, “El tren fluvial”, codirigido y coescrito por ambos. La película tuvo su estreno mundial en la Berlinale 2026 y luego formó parte de distintos festivales internacionales.
El homenaje del FIC.UBA reunió parte de ese recorrido. La programación incluyó “La Pasión” (2024), “Diablo Suelto” (2025), “Mi gran noche” (2026), “Ilusión Supersport” (2025), “La vuelta de Gaspi” (2025) y “Camino a la velada” (2025), trabajos que permiten acercarse a distintas facetas de su producción audiovisual.
Antes de la proyección, Lorenzo “Toto” Ferro recordó los comienzos de su vínculo creativo con Lucas y la manera casi intuitiva en que surgieron sus primeros trabajos. “Nunca pensé que íbamos a ver todo su trabajo junto en un cine. Puede ser una experiencia bastante delirante y esquizofrénica”, dijo.
Ferro recordó especialmente el origen de “La Pasión”, el primer corto que realizaron juntos. Lucas viajaba por la ruta, vio un Cristo Redentor al costado del camino, se bajó, sacó una foto y a partir de esa imagen surgió la idea de filmar. “Siempre se hacía en el acto”, explicó. Más tarde llegó el momento de intentar algo más planificado: escribieron “Mi gran noche”, pero cuando comenzó el rodaje el protagonista no se presentó y tuvieron que improvisar nuevamente.
“Los primeros tres trabajos que van a ver son una manera apasionada de improvisar y de abrazar la espontaneidad que a veces regala el cine”, señaló Ferro. Y aclaró que, aunque se trataba de un homenaje, no quería que la experiencia fuera únicamente triste: “Algo serio no creo que vayan a ver, por suerte. Lucas era una persona muy alegre, muy graciosa. Era un chiste viviente”.
Las palabras de Jorge Vignale estuvieron atravesadas por la emoción. “Es un momento muy difícil por la pérdida física de mi sobrino y un momento de orgullo por todo lo que hizo. Es una lástima que se haya ido tan temprano, por ese potencial que tenía”, expresó.
También destacó una enseñanza que, según contó, Lucas le dejó a lo largo de su vida: la importancia de hacer las cosas con pasión. “Lucas no hacía nada sin pasión. Le ponía pasión a todo lo que hacía. Eso me lo transmitió. Son esas cosas de la vida que uno aprende de los más jóvenes”, dijo.
El homenaje fue, así, mucho más que una retrospectiva. Fue un encuentro entre quienes compartieron con Vignale proyectos, rodajes, viajes, ideas y amistad, y también entre quienes pudieron acercarse a su obra a través de la pantalla. Una forma de volver a encontrarse con un artista que murió demasiado pronto, pero que dejó una obra que todavía tiene mucho para decir.
En el marco de su cuarta edición, el FIC.UBA eligió reconocer ese recorrido y recuperar la mirada de un joven realizador que entendía el cine como un espacio de libertad, juego, experimentación y encuentro. Una manera de celebrar, a través de sus películas, todo lo que Lucas Vignale llegó a imaginar y todo aquello que, por su muerte temprana, quedó por hacer.