“Casa Paez” son tres shows consecutivos, con conceptos diferentes, y en dos lugares muy representativos en la historia personal de Fito y de Rosario.
El primero de estos conciertos tuvo lugar en el fabuloso Teatro El Círculo, donde brindó un concierto sinfónico junto a la ‘Orquesta Casa Paez’ dirigida por el maestro Javier Mas, y formada especialmente para este exclusivo show.
Como apertura de la velada, estuvo tocando Jorge Fandermole, uno de los músicos más representativos de la canción popular argentina, y una influencia muy profunda en el arte de Fito.
La presentación de Paez constó de 18 canciones de toda su carrera y de su educación musical.
“Romance de la pena negra”, una canción compuesta por Paez con letra de un poema de Federico García Lorca, fue la primera de la noche. Luego se sucedieron –y se festejaron- tres clásicos: “Alegría a mi corazón”, “11 y 6” y “Cadáver exquisito”, para dar lugar a “Te recuerdo Amanda”, canción emblema del repertorio popular latinoaméricano. La voz de Fito, emocionante, hizo relucir la profundidad testimonial que narra la letra.
Lo que siguió fue una dupla de temas que, quienes conocen en profundidad la obra de Fito, disfrutaron especialmente, ya que llevaban varios años sin formar parte del repertorio de sus conciertos y que constituyen la columna vertebral de su obra musical: “Parte del aire” y “Ambar Violeta”. Luego fue el turno de que se haga presente en la sala, el alma de Luis Alberto Spinetta, mediante una preciosa versión de “Muchacha, ojos de papel”, que hizo estremecer al público que entonó el estribillo de forma preciosa.
El show siguió su recorrido con altas frases emotivas, cuando empezó a sonar lo que calificó como parte de “las canciones Everest de la noche”: “El breve espacio en que no estás”, una obra compuesta por Pablo Milanes, que en versión de Fito orquestada por la ‘Orquesta Casa Paez’ llegó a un nivel épico increíble. En esa sintonía memorable, le siguió “Tumbas de la gloria” y la conmovedora “Canción para mi muerte”, clásico de Sui Generis, en el que antes de comenzar, destacó el arreglo “digno de un genio” y le dedicó la versión a Gerardo Gandini y su familia.