Tres cruces es un documental urgente y profundamente humano. Dirigido por Alejandro Rath y producido por Valeria Bistagnino y Tomás Eloy Muñoz, la película sigue a tres víctimas de abuso sexual infantil en el ámbito eclesiástico que intentan reconstruir sus vidas, romper el silencio y buscar justicia.
A través de las historias de Sergio, Alexis y Carla, el film ofrece un retrato íntimo de quienes, desde distintos territorios y recorridos vitales, enfrentan los traumas del pasado y las estructuras de poder que los encubrieron. Un relato conmovedor sobre memoria, resistencia y reparación.
Sergio fue abusado por su tío sacerdote en Entre Ríos. El recuerdo, bloqueado durante décadas, reaparece y lo impulsa a transformar su vida: asume su identidad sexual, reconstruye sus vínculos familiares y enfrenta al mismísimo Papa Francisco, quien le recomienda guardar silencio. Él decide hablar.
Alexis fue víctima del “cura sanador” Juan Diego Escobar Gaviria, junto a otros adolescentes monaguillos. La denuncia colectiva logró la condena del cura, pero desató represalias sociales en su comunidad. A pesar del exilio y el estigma, Alexis vuelve para reconstruir su historia.
Carla es una mujer trans que representa su testimonio en un vía crucis performático por Rosario de Lerma. Su denuncia al cura Emilio Lamas, su proceso de transición, su activismo en el movimiento LGTBIQ+ y la apostasía son parte de una lucha que es tan íntima como política.
“La idea de este proyecto empezó en una charla con Paula Bistagnino. Ella había trabajado en una investigación sobre el Opus Dei (que luego fue el libro “Te serviré”) con Julián Maradeo, que a su vez es el autor de “La trama”. Detrás de los abusos y delitos sexuales en la Iglesia Católica. Ese libro es una denuncia contundente de la política de encubrimiento llevada adelante por la Iglesia de los casos de abuso sexual, que son muchísimos y atraviesan épocas y geografías de nuestro país. Los traslados de victimarios a nuevos territorios donde no se conozca su pasado, la presión a las víctimas para que no denuncien en la justicia ordinaria y confíen en el proceso interno de la institución, el secreto y la oscuridad frente a las comunidades en las que los hechos suceden, son factores comunes que dan cuenta de un plan y una política premeditada." dice su director