Dos años sin Gerardo Rozín - Recuerdo

Posteado el 11/03/2024

Periodista, productor, guionista, creador de formatos, inspirador de muchas figuras... Hace dos años fallecía prematuramente Gerardo Rozín.

Su manera de mirar y hacer tele era generando un producto que superara lo obvio, generara emociones o preguntas, inspirara o diera identidad.

Más allá de "La pregunta animal" que primero hizo en "Sabado Bus" y luego generó su propio espacio como programa, "Gracias por Venir, Gracias por Estar" o los guiones de historias que luego fueron llevadas a la pantalla chica y la grande, su último programa marcó su compromiso total con la idea que comenzó generando.

"La Peña de Morfi" precisaba de toda una semana de producción en la que el propio Rozín estaba permanentemente en contacto y de cada invitada sabía su obra y su vida, iba a verlos y escucharlos en sus recitales, los sorprendía al aire, los hacía jugar con su música y elevarla. La cocina, otra de sus pasiones, se vinculaba armónicamente con los invitados. Todo fluía y todo estaba pensado. Obsesivo de la calidad de sonido en el aire para que cada invitado sintiera que estaban valorando su arte, llegaba muy temprano a los estudios donde se emitía el programa.

Profundo admirdor de Raymond Chandler, George Gershwin, Woody Allen, Les Luthiers o Roberto Fontanarrosa. “Soy el más grasa de los cool pero el más cool de los populares” sentenciaba con su fina ironía.

“Siempre fui periodista aunque creía que no -le contó a Julia Mengolini en 2011-. Pensaba que iba a ser anatomo-patólogo porque había una serie que se llamaba Quincy, que era como CSI del Precámbrico, pero al final me di cuenta de que lo que en realidad me gustaban eran las series. Después pensé que iba a ser abogado laboralista por una tía mía que era muy militante pero a los 12 años ya tenía mi revista. Además, desde los 10 años leía muy concienzudamente la revista Humor, totalmente fuera de sincro. Siempre fui un viejo choto, y ahora la edad real ya me va justificando”.

Hace dos años partía Gerardo Rozín, un trabajador incansable que no paró hasta sus últimas horas. Reflexionó sobre su muerte cantando "Me voy quedando" con el duo "Dos más Uno" en un estudio donde se grabó despidiéndose con la misma melodía que lo inspiró en sus primeros recitales como espectador en Rosario. Distinguía la cultura como herramienta estratégica de la identidad de un pueblo, el suyo, quien se reunía en familia los domingos para dejar entrar a los artistas populares que cada vez tienen menos espacio en la televisión acelerada y de bajo costo.

Rozín partió y a la vez, siempre esta presente. Irónico, provocador, reflexivo, emocional... Buscó en su espacio, la mejor expresión de si mismo. Amaba a la tele y el público le devolvió, más que el medio,  todo aquello por lo que se brindó.

Y cabe repetir: "Sólo se olvida aquello que no se recuerda"... Hoy Gerardo Rozín nos invitaría a recordarlo escuchando nuestros intérpretes, con nuestros poetas y compositores... Sabernos parte de un entramado virtuoso que supera todo tiempo político y social, una potencia arrolladora de figuras que guarda nuestro país de aquellos que levantaron nuestra música en nombre de todos. Esa música que nos espeja, nos da sosiego, nos propulsa y nos comprende.