"SINDROME DE HUBRIS": EL EXTRAÑO BERRETIN DE "PATOLOGIZAR" POLITICOS

Pasó con Cristina y ahora con Macri. Detrás de una "figura literaria" de un médico inglés se elaboraron decenas de hipótesis, versiones y posibilidades diagnósticas de encuadre psicológico sobre estos mandatarios.

"Hubris" partió del término griego que describe la "desmesura" en la personalidad durante un lapso de tiempo y por supuestas causas atribuídas al ejercicio del poder político de un mandatario.

David Owen, su creador, ejerció muy poco su profesión de médico y en contraste a esto, superó las 2 décadas como representante político en la Cámara de los Comunes en el Reino Unido. En su libro "En el poder y en la enfermedad" describe una posible enfermedad atravesada por Jefes de Estado durante los últimos 100 años, mencionando un conjunto de representantes y tomando como estudio de campo sus expresiones públicas y en muchos casos las publicadas.

¿Por qué NO es un trastorno? Más allá de que para diagnosticar a una persona debe haber un abordaje personal y profesional que permita determinar si las actitudes demostradas por cada caso son distintas a su personalidad previa al ejercicio de poder (en sus encuadres públicos y privados), un "trastorno" no ocurre esporádicamente sino que es una estructura fija psiquica. Además contiene un conjunto de "síntomas y signos" que se reiteran sistemáticamente. NO está incluído en el último DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales).

¿El excesivo "narcisimo" puede caracterizar este supuesto síndrome? Difícil es encuadrar este tipo de posibilidad. El psiquiatra Enrique de Rosa ratifica que se trata de una figura establecida en el ámbito de la divulgación literaria en este libro de Owen lanzado en 2010.

¿Por qué se "patologiza" a los Presidentes? Pueden ser varios los motivos. Describir el aislamiento de criterio que padecen al sospechar de conspiraciones en la extensión del ejercicio de poder, Descalificar sus decisiones políticas a través de contrastes o incoherencias en su gestión, o muy por el contrario justificar su negligencia en el ejercicio de poder detrás de un supuesto cuadro psíquico.

Tanto Macri como Cristina están atravesados por esta situación en un tribunal mediático sobre su más intima condición psicológica. ¿Sus "síntomas" son sólo atravesados por personas que ejercen el poder político en sus niveles máximos o también gerentes de empresas, CEO de Corporaciones, Figuras Públicas y otras sometidas a presión durante mucho tiempo?

Más afectos a expresar términos "psy" que a ir a terapia, muchos comunicadores se sumaron en catarata con tono solemne a diagnosticar a dos mandatarios justo en sus momentos de salida del poder. Inhabilitarlos en sus acciones detrás de un título científico sin que lo asigne un profesional psicólogo o psiquiatra parece ser más una forma elegante de agresión más que una crónica de su buen o mal accionar político.