"LA ODISEA DE LOS GILES" - CRITICA

Un viaje en el tiempo. Ese tiempo que por momentos sentimos que se reitera con distintos personajes y situaciones similares...

Un pueblo, sus laboriosos habitantes y el deseo de reflotar como cooperativa un silo para acopiar granos y que los productores locales no sean rehenes de los comercializadores que fijan el precio ruín y obligan a vender apenas cosechada la siembra. Todo ocurre en el contexto del 2001.

Sebastián Borensztein logran llenar un paisaje de virtudes y desolaciones humanas en medio de una de las crisis más profundas que vivió el país en democracia. ¿Cómo resurgir de las cenizas del derrumbre al que se es sometido? ¿Dónde irrumpe la rebelión del manso? ¿Cómo se denomina a un sistema donde quien respeta es un gil y quien se corrompe, un "exitoso"? ¿Cuáles son las caras ocultas de una debacle provocada donde encima de robarles se responsabiliza a las víctimas?

Verónica Llinás y Rita Cortese son sencillamente brillantes y rotundas. Con un gesto, una mirada o la palabra que encuentra en su devenir el tono exacto, conmueven al espectador. Ellas encarnan esa lucha inquebrantable de los laburantes que saben que cada día, deben volver a comenzar, a poner todo y muchas veces con la incertidumbre de poder conservar el escaso logro de su trabajo.

Brandoni
ratifica su título como gran cómico argentino junto con Aráoz y Belloso que con sus respectivos personajes acompañan a esta tribu de seres comunes que un día deciden tomar las riendas de su propio destino y evitar que, una vez más, se les rían en la cara, en su destino y en el futuro de sus seres queridos.

Ricardo Darín protagoniza este film con la destreza y economía de gestos de su personaje, un futbolista que supo ser historia en su pueblo y hoy junto a su mujer y sus vecinos se aventura a resurgir la leyenda colectiva de levantar este silo.

El film se estrena en un momento en donde dialoga con la actualidad argentina y por ello se hace indispensable. Tablitas cambiarias, corridas y crisis económicas... Esa muletilla histórica en la que cada tanto empujan al país y a su gente. Vencer el aislamiento social, recuperar los verdaderos "VALORES" que tiene nuestro pueblo, eludir el chamuyo de los 'técnicos' que explican con el "diario del lunes" la debacle que no pudieron o quisieron presagiar...

"La odisea de los Giles" nos interpela como sociedad, nos increpa en nuestras elecciones y prejuicios, nos aliviana el dolor de las recaídas y nos permite ese "puente de plata" para pensarnos más allá del corto plazo.

Luis Bremer