LA MOLE A LA FINAL

Aunque poco puede preverse, el show determinaba que la Mole Moli debía continuar. Más allá del accidente de Vanina Escudero que podría girar la balanza un tanto a su favor, el baile no es el condimento esencial del show de este año.

El boxeador se fue transformando en el partenaire de Marcelo en un año donde el conductor mostró más su rol actoral y supo nadar las aguas turbulentas de un tiempo donde el rating fue impredescible y muchos productos televisivos quedaron en el camino.

La Mole se adaptó a los "ponchazos" a todas las performances que se proponían: los roces con todos los jurados (cada uno a su tiempo), el "aputasamiento" inferido por Alfano como técnica de baile, el baño más frecuente, el cambio de vestuario, la resistencia al aqua-dance, el show del perfume (más de 8 minutos de aire realizados con una excusa que era la nada misma pero medía), el curso en partes con el bailarín Hernán Piquín entre otros momentos.

Si bien históricamente el show prefiere un ganador o ganadora de elite que distinga al concurso por su calidad de baile (dado que se llama "Bailando"), este año podría ser una excepción.

Cuidado por el teléfono, querido por la gente que vio como el boxeador aceptaba los claroscuros de su vida sin pudor en cámara, e idolatrado por gran parte del público de su provincia: la Mole transita los últimos pasos para ser ganador.

Silvina Escudero o Paula Chavez serán sus oponentes, en ambos casos son referentes estéticos de la capital (aunque Chavez sea de una localidad del conurbano bonaerense). La decisión será difícil pero ocurrirá, el certamen cambiará de historia al premiar a una persona que no baila ni bailó bien, pero que sumó otros ingredientes a lo que en síntesis es un show televisivo.

La Mole se prepara para la final y tiene todo para ganar.