INTENTO DE HURTO, MUERTE Y POLEMICA EN EL SUPERMERCADO - FUERA DEL SHOW

El hecho está en investigación judicial y claramente hay que esperar los plazos de caso. Sin embargo la imágen es contundente: un hombre de 68 con signos de demencia senil hurtó de un supermercado del barrio de Constitución un queso, 2 chocolates y una botella pequeña de aceite de oliva. Es identificado por cámaras de seguridad y un jefe de operaciones y un empleado de seguridad privada habrían comenzado a empujarlo hacia la puerta exigiéndole los productos.

Allí, según familiares de uno de los detenidos, las cámaras de seguridad de COTO tienen un ciego en donde no se puede identificar que pasó y como fue el tratamiento de este hombre que cae descompensado mientras seguía siendo increpado y según un testigo empujado en la calle. La Policía de la Ciudad no había llegado y estaban en la vía pública.

Allí Vicente cae luego de haber descartado la pequeña botella de aceite, los chocolates y el queso. Allí se derrumba el, con sus 68 años y en la impiedad de estos tiempos que enfrentan pobres contra pobres.

El empleado de COTO dijo que temió por su empleo y algunas fuentes como la revista Cosecha Roja da cuenta que la empresa suele cobrarle a sus propios empleados los productos faltantes generando un escenario propicio para todo tipo de confrontación con eventuales hurtos hormiga que suelen producirse siempre y se profundizan en épocas de crisis.

Vicente murió. Algunos intentan decir que fue por casualidad, por enfermedad preexistente o por un viento pampeano que vino a contramano... Vicente murió, su hija que residen en Alemania llegó al país en las últimas horas, su padre no existe más.

Lo más doloroso de esta situación excede a sus protagonistas y nos retrata como sociedad en este tiempo. Un tiempo donde se intenta poner siempre la culpabilidad en las víctimas, donde se justifica hasta lo indecible y donde se busca tapar con tecnisismos y letra pequeña de la ley una brutalidad violencia institucional. ¿Comer o no comer? Esa parece ser la cuestión... La colega Cata Delía viene denunciando el incremento de este tipo de delitos menores que atestan juzgados y despiertan las críticas de sus responsables mayores. Delitos que quitan tiempo de las causas atendibles y de importancia en un país que vive corriendo tras la urgencia...

Hay una violencia que no es el golpe, ni la patada, ni el zamarreo que pueden dar muerte a una persona. Es esa violencia invisibilizada donde se empuja sistemática y lentamente a MILLONES al vacío de la indignidad, aquella donde la dialéctica domestica el valor de cada ciudadano y lo reduce a su mínima expresión. Esa violencia que deja a millones de trabajadores con empleo registrado en la pobreza estadística y a los informales en la indigencia estructural de dificil salida. El salario argentino perdió un 62% en dólares en los últimos 3 años, el empleo escasea, las jubilaciones se derrumban y ya no cubren ni un 30% de la canasta básica. En tanto el ALIMENTO en un país que produce comida para 400 millones de personas está cada vez más lejano.