"IGUALDAD" UNA CONQUISTA ARGENTINA

Al silencio se le pusieron palabras, a las palabras debate y al debate algunas posturas radicalizadas que llevaron a una toma de posición de la mayoría.

El tema era: la libertad y la igualdad. Sin embargo quienes rechazaban la posibilidad del matrimonio igualitario nutrieron el debate con morbo, tabúes y estigmatizaciones... recursos que la iglesia católica como institución (no los feligreses que superan en su madurez mental al organismo mundial) utiliza desde hace siglos para impartir su poder y mantener un status quo anacrónico y rígido.

La argentina es el décimo país en el mundo y el primero en latinoamérica que establece igualdad y libertad de vínculos y esto supera la cuestión del matrimonio de parejas del mismo sexo. Es una declaración de principios sobre los derechos positivos de las personas, es la destrucción de una de las contradicciones del sistema que por un lado enaltecía la igualdad (en la Constitución) y por otro la negaba (en el Derecho Civil).

Es un paso evolutivo de conciencias y psicológico para nuestra sociedad, que con resistencias muy evidentes por quienes (muchos) no estaban educados para la diversidad, lo distinto y la igualdad de todo ser humano por el sólo hecho de serlo, pudo materializarse en nuestro país.

Muchas veces las evoluciones irrumpen, como cuando en una vida rutinaria y aburguesada, aparece una noticia que lleva a un cambio radical de la persona y una modificación en su escala de importancias y jerarquización de valores verdaderos.

Y algo parecido ocurrió en este caso, el debate se instaló, famosos y legisladores que no lo eran tanto mostraron sus ideas más íntimas sobre la libertad de los otros, y el debate se instaló entre la gente, en las casas y en las calles.

Más allá de las caras, apasionamientos discursivos e intoxicaciones emocionales en la retórica, concluída esta instancia, algo maravilloso puede quedarse en nuestras conciencias como aprendizaje.

Donde ingresa la palabra, cuando nos permitimos disentir sin enojarnos, algo nuevo nace en nosotros como sociedad. Un espacio colectivo donde nos transformamos en artífices de un momento histórico más allá de los resultados. Dejamos de ser impávidos testigos a los que sólo le dan "una escena en la obra" los días de elecciones, para ser parte de un país... y eso es lo que precisa una democracia que pretende crecer y extenderse en igualdad y equidad: participación, diálogo y encuentro.

Un feliz día para todos los argentinos, una Ley a favor de todos y no en contra de nadie.

Luis Bremer