CUANDO EL CABLE LE GANO AL AIRE...

En tiempos de intensidad "reality" en la tele era lógico prever las expectativas periodísticas que desataría el rescate de los mineros en San José de Copiapó.

Mientras la cápsula Fénix 2 realizaba su primer descenso, el rating ascendía en las señales informativas de cable quitándole oxígeno a los canales de aire.

Las salidas de los mineros Avalos y Sepúlveda eran festejadas por picos de encendido en donde la emoción, la quijotada y la resistencia de los humildes, se unía en lágrimas y silencios.

Superando la emoción del primer momento, sería interesante que pudiéramos analizar aquellas ausencias de normas de seguridad en la empresa minera que llevaron a esta tragedia (empresas que suelen manejarse con altos niveles de impunidad en países en vías de desarrollo), el estado de indefensión laboral de un gremio oprimido en todo el mundo (no sólo en Chile) y el excesivo propagandismo en el rescate (banderas, banderines, el presidente sonriendo en cada foto).

Cerca de la medianoche el cable en su conjunto le sacaba 10 puntos a Showmatch (programa de mayor encendido de la tele de aire) 32 a 22.

Parecía una película pero era la realidad. Las entrañas de la tierra le perdonaban al vida, por esta vez, a un grupo de "resistentes héroes" que sin demasiadas opciones antes de la tragedia, pasarán ahora a tener oportunidades varias y hasta giras mediáticas por Europa. En este sentido, Mario Sepúlveda, el segundo minero rescatado, pidió: "Por favor, no nos traten como artistas".

Es rara la conciencia humana, tenemos que ver cómo las profundidades de la tierra escupen a hermanos nuestros, para advertir su indefensión cuando están sobre ella.

Los mineros son tantos y tan anónimos, en todos los países satélites a las grandes potencias, que usan sus vidas a través de multinacionales sin cara para sacar de allí valores preciados, que rara vez dejan dividendos para quienes entregan su sangre y aliento.

Luis Bremer