"CHICAGO" - CRITICA

La historia atrapa con su título y su historia siendo los principales ingredientes publicitarios. Tuvo puestas en teatros off y comerciales en muchas ciudades con éxito probado.

La expectativa fue creciendo en la producción de Daniel Grinbank a causa de varias demoras en el estreno y cambios de protagónicos (Florencia Peña iba a ser Velma). Finalmente en el teatro Lola Membrives se levantó el telón y "vivió el jazz".

Lo maravillosamente destacable de esta puesta es el ensamble de baile (con pureza de movimientos y posiciones) que revive la magia de Fosse acompañados por la orquesta de siempre efectivo Gerardo Gardelín.

Los protagónicos de Natalia Cociuffo (Roxie) y Melania Lenoir (Velma) son acordes a los personajes y volarán cada vez más, debido al talento de las actrices.

Sorprende nuevamente Martín Ruiz como el abogado "Billy" y también M. Rivero que interpreta a la periodista Mary Sunshine (registro de voz y presencia escénica importantes).

La obra tiene todo para crecer y seguir deslumbrando: talento, producción, historia. El "ruido" en esta versión lo hace la mirada "naive" rayando lo infantil desde la que se interpretan muchas escenas que quitan valor a una historia bellísimamente "oscura e intensa" donde se muestran las hipocrecías sociales desde un ángulo descarnado.

El compromiso actoral en las escena de "las reclusas" (Tango del pabellón), "Mister celofán", "Urbanidá", entre otras, es bajo y no tiene la transmisión que requiere la historia donde suscribirse al "tempo", métrica, y el alma de lo que se cuenta es vital para hacerlo realidad.

El talento de todos los intérpretes doblará la apuesta y crecerá en el correr de las funciones. Hubiese ayudado mucho una efectiva dirección de actores paralela a la dirección coreográfica para definir remates, expresiones y situaciones.

Una buena experiencia.

Luis Bremer