Pasado el mediodía de ayer en la zona de Congreso y microcentro porteño, los semáforos hicieron un apagón generalizado, luego hubo complicaciones también en el servicio de trenes por la falta de suministro eléctrico. La jornada se volvió caótica con temperaturas altísimas, la paciencia "finita" de los transeúntes y automovilistas y la falta de solución que se demoró por horas.
La Secretaría Energía estimó que el apagón afectó a 622.000 usuarios de diferentes barrios porteños alcanzados en un inicio. La marcha de los jubilados por la tarde, que fue incrementando su cantidad de asistentes luego de la aprobación de la Ley Bases, el fin de la Moratoria para jubilarse y la marcha atrás de la mínima recomposición (cerca de $30.000) que terminó teniendo los votos en contra de los mismos radicales que presentaron el proyecto tras un acuerdo con Milei, terminó en escándalo y represión por la aplicación del protocolo para que no bajen de la vereda.
Siguiendo por la avenida Belgrano en dirección a la avenida Jujuy, la situación de calles y comercios se mantuvo igual hasta, por lo menos, las 15. “Tres horas sin luz y tuvimos que tirar algo de mercadería, como algunos helados industriales que guardamos en las heladeras”, contó Nina, de 42 años, a EldairioAr, dueña de un supermercado en el barrio de San Cristóbal.
En Caballito, una de los barrios más castigados el año pasado por los reiterados cortes de luz, la situación fue diferente. En algunos sectores, como Acoyte y Rivadavia, no hubo interrupciones al suministro. “Estuve con luz todo el día”, dice Cloé Mousseaud, de 29 años, quien trabaja desde su casa cerca de la famosa esquina porteña. En otras cuadras del mismo barrio, en cambio, sí se detectaron cortes prolongados de hasta tres horas.