La situación tomó un giro inesperado cuando Marcos Ferrari, heredero de Alejandro Doria, hizo un reclamo formal a Argentores, alegando que varios elementos de la película están siendo utilizados en la obra sin el correspondiente pago de derechos. El tema fue abordado por "A la Tarde" con información puntual sobre el reclamo.
Argentores, en una primera instancia, tras una auditoría, le dio la razón a Ferrari en dos comunicados enviados a su persona, asegurando que el 2,5% de las entradas vendidas debería destinarse a él como parte de los derechos de la obra cinematográfica.
Sin embargo, después de una reunión entre la productora de la obra, RGB, y Argentores, habrían realizado una nueva visita a la comedia del teatro Broadway donde decidieron que no existía ningún conflicto dado que se habrían realizado modificaciones en la puesta en escena. Curiosamente no le informaron a Gustavo Ferrari, padre del heredero, ni la nueva auditoría ni el dictamen final por escrito, que le informaron "no se usa más enviarlo por escrito".
"Hay 5 puntos centrales donde no hay dudas que se usa la dramaturgia de Alejandro Doria. Por ejemplo, hacer cómplice al espectador, el humor. Esto no puede suceder. El reclamo se hace por la memoria de Alejandro. Estamos por comenzar un reclamo que hubiésemos elegido no tener. La comunicación ahora está encaminada por lo legal" comenzó diciendo el también productor teatral Ferrari remarcando que agotaron todas las otras vías de comunicación con la productora de Yankelevich.
Luego de casi 2 meses de pedir una reunión con Argentores y ante el silencio de sus referentes respecto de este caso, en medio del programa de América le comunicaron a Ferrari que finalmente le habían otorgado un horario para reunirse con la Junta Directiva.
El resurgimiento de este reclamo comenzado a principios de abril, de sio porque en una nota, la primera actriz Betiana Blum dijo que se habían "afanado" y "Apoderado" de la película de Alejandro Doria.
Recordemos que en el guión cinematográfico figuran las frases emblemáticas que se mencionan en la nueva puesta, producto del trabajo de Doria con los actores en 1985, sumado al rol de Mamá Cora que Doria modifica y pone a Gasalla haciéndola omnipresente en la historia como un guiño con el espectador, recurso que Hitchcock estilaba usar. Además de la estética saturada y de grotesco que la obra teatral no contenía.
La historia continuará con el dictamen final de Argentores y en caso de no ser concluyente ni compensatorio, la familia Ferrari continuará con una causa judicial.